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Artroplastia de cadera

Una artroplastia de cadera implica la sustitución de la articulación de la cadera que ha sufrido algún daño o que se encuentra erosionada, habitualmente a causa de una artritis/artrosis degenerativa, o una lesión traumática.


Esta hoja informativa va dirigida a aquellas personas que consideren la posibilidad de someterse a una operación de artroplastia (prótesis) de cadera.

Los cuidados que necesite usted personalmente pueden diferir de los descritos aquí ya que se adaptarán a sus necesidades individuales

¿Qué supone?

Una artroplastia de cadera implica la sustitución de la articulación de la cadera que ha sufrido algún daño o que se encuentra erosionada, habitualmente a causa de una artritis/artrosis degenerativa, o una lesión traumática.

La cadera es una articulación en rótula, con una esfera o bola y una cavidad. La "bola" está formada por el extremo superior del fémur. Dicha bola encaja en una cavidad (acetábulo), que forma parte de la pelvis. Normalmente, la bola se mueve suavemente en la cavidad sobre un revestimiento de cartílago articular que absorbe los golpes. Si el cartílago se erosiona, la articulación tiene dificultades para realizar correctamente su función, y se va desgastando hasta volverse dolorosa y rígida. Una articulación de la cadera nueva ayudará a mejorar la movilidad y a reducir el dolor, con lo que el paciente puede retomar una vida prácticamente normal



Tipos de cadera artificial

Hay muchos diversos tipos de caderas artificiales construidas con metal, porcelana, o plástico.

Algunas necesitan una sustancia especial denominada "cemento óseo" para que se mantengan en su posición. Otros tipos de caderas artificiales están recubiertas con una sustancia química que potencia el crecimiento óseo dentro de ella para mantener los distintos elementos en su posición. De forma alternativa, los componentes artificiales pueden fijarse directamente al hueso mediante tornillos.

Normalmente una artroplastia de cadera con cemento dura al menos 10 años, tras los cuales deberá ser sustituida. Las caderas artificiales que se fijan directamente al hueso pueden durar aún más tiempo.

¿De qué otras alternativas dispongo?

La cirugía se recomienda habitualmente sólo cuando los tratamientos no quirúrgicos, tales como la administración de medicamentos para reducir el dolor y la inflamación o el uso de soportes físicos como muletas, dejan de ser útiles.

Existen distintas alternativas quirúrgicas que varían en función del grado de daño que presenta la articulación de la cadera – tales como la colocación de una prótesis de superficie de cadera, que conserva una mayor cantidad del hueso original.

En lugar de eliminar la cabeza del fémur y reemplazarla por una bola artificial, se sustituyen las superficies enfermas o dañadas de la articulación de la cadera con otras superficies metálicas. Generalmente la colocación de una prótesis de superficie de cadera requiere un menor periodo de recuperación, pero no es adecuada en todos los casos.

Su cirujano le explicará las opciones de que dispone.



Preparación para la intervención

Su médico le explicará cómo debe preparase para la intervención. Por ejemplo, si es usted fumador, le pedirán que deje de fumar, ya que el tabaco aumentará el riesgo de infección respiratoria o de la herida y prolongará el periodo de recuperación.



¿Qué debo esperar que suceda en el hospital?

Antes de la intervención hablará con el cirujano sobre la operación y se le pedirá que firme un consentimiento informado. Dicho documento confirma que entiende los riesgos, los beneficios y las posibles alternativas a la intervención, así como que ha dado su autorización para seguir adelante.

También se le pedirá que dé su consentimiento informado para incluir su nombre en el Registro Nacional de Articulaciones, que se usa para realizar el seguimiento de la seguridad, la duración y la eficacia de las artroplastias de cadera.

Si le van a aplicar anestesia general, se le pedirá que ayune según las instrucciones específicas que le indiquen. Normalmente, no deberá comer ni beber durante las seis horas previas a la anestesia general. Sin embargo, es posible que algunos anestesistas le permitan beber algún sorbo de agua hasta dos horas antes.



La intervención

Una artroplastia de cadera constituye una intervención de cirugía mayor de hasta dos horas de duración.

Normalmente se lleva a cabo bajo anestesia general. Esto significa que le dormirán durante la intervención y no sentirá dolor. De forma alternativa, la intervención puede llevarse a cabo bajo anestesia epidural o anestesia subaracnoidea (mediante un anestésico local que se inyecta en la parte inferior de la espalda) que bloquea completamente la sensibilidad desde la cintura hacia abajo, pero estará despierto.

Una vez que el anestésico haga su efecto, el cirujano efectuará un solo corte (de 20 a 30 cm. de largo) en cadera y muslo. La longitud del corte puede ser menor dependiendo de la técnica que utilice el cirujano.

Se retirará el extremo superior del fémur y en su lugar se introducirá una bola con un vástago.

La cavidad de la cadera se ahuecará para construir una copa poco profunda en la que se colocará una cavidad artificial. El componente artificial del fémur podrá entonces encajarse en esta cavidad.

El cirujano cerrará la herida con puntos o grapas y la cubrirá con un apósito.



¿Qué debo esperar a continuación?

Cuando pase el efecto de la anestesia se le administrarán analgésicos para que ayuden a aliviar las molestias. Si le aplicaron anestesia epidural, es posible que no pueda sentir ni mover las piernas durante unas horas después de la intervención. En todo caso, no sentirá ningún dolor.

Se le colocará una almohada especial entre las piernas para mantener inmóvil la nueva articulación y para evitar cualquier posible dislocación.

El primer día deberá colocarse en la parte inferior de las piernas unas almohadillas especiales, conectadas a una bomba de compresión intermitente. La bomba infla las almohadillas potenciando el paso de flujo sanguíneo normal a través de las piernas para impedir la TVP. También podrá colocarse medias compresivas en las piernas como ayuda para mantener la circulación activa.

A partir del día siguiente a la intervención un fisioterapeuta le visitará diariamente para ayudarle mediante ejercicios diseñados para acelerar la recuperación.

Deberá permanecer en el hospital hasta que sea capaz de caminar con seguridad con ayuda de bastones o muletas. Normalmente, esto tiene lugar unos cinco días después de la intervención.

Antes de volver a casa, la enfermera le informará y le dará instrucciones relativas al cuidado de los puntos, la higiene y cómo bañarse.

Durante el postoperatorio le administrarán diariamente heparinas de bajo peso molecular, para prevenir la trombosis venosa profunda (TVP).



Después de volver a casa.

Continúe tomando los analgésicos si los necesita, según le indique el cirujano. Es posible que le pidan que continúe llevando las medias compresivas durante unas semanas en su casa. Son difíciles de poner y de quitar y necesitará ayuda para hacerlo.

Los ejercicios que la haya recomendado su fisioterapeuta constituyen una parte fundamental para la recuperación, por lo que es esencial que continúe haciéndolos.

Existen ciertos movimientos que no deberá hacer durante las ocho primeras semanas. Por ejemplo, no deberá doblar la cadera más de un ángulo recto ni girar la cadera hacia dentro y hacia fuera. El fisioterapeuta le ayudará y le dará consejos más detallados para proteger su cadera.

Podrá desplazarse por su casa y usar las escaleras. Durante unas semanas le resultará difícil realizar algunas tareas cotidianas de rutina, tales como ir de compras, por lo que tendrá que pedir ayuda.

Siga las instrucciones de su cirujano respecto a la conducción de vehículos. No deberá conducir durante al menos seis semanas. Normalmente podrá volver al trabajo a las seis semanas. Pero si dicho trabajo requiere permanecer mucho tiempo de pie o cargar pesos, deberá prolongar la baja durante tres meses.



¿Cuáles son los riesgos existentes?

La artroplastia de cadera es una intervención quirúrgica que se realiza con bastante frecuencia y generalmente es segura. Para la mayoría de las personas, supone más beneficios que inconvenientes. Sin embargo, para tomar una decisión con toda la información necesaria y dar su consentimiento, es necesario que conozca los posibles efectos secundarios y los riesgos de complicaciones.

Efectos secundarios


Constituyen efectos no deseados, aunque casi siempre transitorios, que pueden presentarse tras una intervención satisfactoria. Tras la artroplastia de cadera, notará dicha cadera dolorida durante varias semanas. También es posible que note dolor e hinchazón temporal en la rodilla y el tobillo.

Complicaciones


Las complicaciones son problemas que se presentan durante o después de la intervención. La mayoría de las personas no las padecen. Las principales complicaciones de cualquier intervención son la hemorragia durante la operación, o poco después de la misma, la infección, y una reacción abdominal al anestésico. A continuación se enumeran algunas de las complicaciones específicas de la artroplastia de cadera.

Tanto la herida como la nueva articulación pueden infectarse. Durante la intervención se administran antibióticos para evitarlo.

La nueva articulación puede sufrir una dislocación (la bola puede salir de su cavidad). Si esto sucede con frecuencia, será necesario volver a intervenir.

La pierna operada puede tener una longitud ligeramente diferente. A veces es necesario usar un calzado con alza en el lado más corto.

Al ajustar la nueva articulación pueden producirse diminutas grietas en el hueso. Normalmente cicatrizan, pero a veces pueden dar lugar a una fractura. Ésta podrá tratarse, pero retrasará la recuperación.

En muy raras ocasiones, durante la intervención pueden dañarse algunos nervios o vasos sanguíneos de la pierna.

Es posible que se forme un coágulo de sangre en las venas de la pierna (trombosis venosa profunda, TVP). A veces el coágulo puede fragmentarse y provocar una obstrucción en los pulmones. Normalmente puede tratarse, pero se trata de una complicación que puede poner en peligro la vida. Para evitar la aparición de TVP, después de la intervención se le administrarán fármacos y/o se le colocarán medias compresivas para prevenirlos

Normalmente una artroplastia de cadera dura de 10 a 15 años, tras los cuales es posible que haya que repetir la operación para reemplazarla. Sin embargo, la reiteración de las artroplastias de cadera es más complicada que la intervención original de la cadera, y los resultados pueden no ser tan satisfactorios.

Deberá consultar con el cirujano para que le explique de qué forma podrían afectarle tales riesgos. Los riesgos precisos diferirán de unas personas a otras. Ésta es una de las razones por las que no incluimos estadísticas.


Esta información fue elaborada por el equipo de información sanitaria de BUPA y por médicos de BUPA. El contenido está destinado a que sirva sólo como información general y no sustituye la necesidad de pedir consejo personalizado a un profesional sanitario cualificado.

Adaptado y actualizado por el equipo médico de tuotromedico.com en enero de 2008. Publicado bajo la supervisión médica del Dr. José Ignacio Ferrando Morant, Director de Comunicación médica.

Fecha de publicación: Mayo de 2008.
Fecha de revisión: Mayo de 2010.

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