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Extirpación de una lesión cutánea

Las lesiones primarias de la piel (aquellas que aparecen directamente sobre ella, sin ser secundarias a otros procesos, por ej. a traumatismos o por rascado) pueden ser de muy diferentes tipos.


Casi todas las formas de miopía se consideran una variación de la visión normal y no una enfermedad. Por lo general, la visión puede corregirse con gafas o lentes de contacto y, en algunos casos, con cirugía ocular por láser.

  • Lesiones planas de diferente color a la piel normal (máculas) y que pueden corresponder a lesiones vasculares congénitas, alteraciones de la concentración de la melanina.
  • Lesiones sólidas: elevadas circunscritas (pápulas) en meseta (placas), tipo tumor (verrugas, nódulos, papilomas).
  • Lesiones líquidas: rellenas de contenido líquido (vesículas y ampollas); cavidades rellenas de líquido (quistes).

La mayoría son benignas (no cancerosas), pero cuando su diagnóstico no está claro, resultan dolorosos, son antiestéticos o limitan los movimientos, puede ser preferible extirparlos.
¿Por qué extirpar una lesión cutánea?


Además de por razones prácticas o estéticas, la cirugía también puede estar recomendada para extirpar lesiones de la piel que presenten signos de volverse malignas (cancerosas), por ejemplo, un lunar que cambia de forma o de color. Es conveniente enviar una pequeña muestra del tejido extirpado a un laboratorio para su análisis. Esto se denomina biopsia.

La extirpación quirúrgica es el tratamiento más común de casi todas las lesiones de la piel. Las verrugas pueden extirparse mediante cirugía, tratarse con una sustancia química o congelarse con gas líquido.

Si bien la mayoría de las lesiones cutáneas no plantean problemas graves, cuando aparece una lesión cancerosa de la piel y no es tratada, es probable que crezca y, dependiendo del tipo de cáncer, que se disemine a otras partes del cuerpo.
“Otras características que pueden indicar un cáncer de piel son la presencia de manchas que cambien de tamaño, forma o color; que piquen, sangren o formen una úlcera”
La operación

La extirpación de una lesión cutánea suele ser un procedimiento rápido y sencillo que no requiere pasar la noche en el hospital. Se lleva a cabo en la consulta del médico o en un hospital, donde se realiza de forma ambulatoria o como consulta externa.

La operación suele efectuarse con anestesia local. La anestesia general se utiliza con menor frecuencia. La elección del anestésico dependerá del tamaño y localización de la lesión.

Si la anestesia es local, normalmente se precisan una o dos inyecciones en la piel que rodea la lesión. Después de unos minutos, la zona queda completamente dormida, con lo que se puede extirpar la lesión sin causar dolor ni molestias. El efecto de la anestesia local dura unas dos horas.

La técnica elegida para extirpar la lesión depende de factores como su tamaño y localización. Normalmente, la lesión “se afeita” con una cuchilla quirúrgica o bien se extirpa. A veces es necesario suturar la herida resultante (puntos).

Qué cabe esperar después


Casi todo el mundo puede marcharse a casa una o dos horas después de la intervención, preferiblemente, cuando se haya descansado de manera suficiente. Si te vas a someter a una operación de este tipo, es prudente que alguien te lleve a casa después. Procura no golpear ni rozar la zona, sobre todo porque la piel que rodea el lugar de la operación estará dormida durante un par de horas.

Conforme desaparezca el efecto de la anestesia local, seguramente te dolerá la zona operada. Puedes tomar un anestésico, como el ibuprofeno o el paracetamol, según se indica en el prospecto.

Si la herida está cubierta con un vendaje o una gasa, no podrás descubrirla en 48 horas. Algunas heridas no precisan vendaje, ya que cicatrizan mejor si se dejan al aire.

La mayoría de las heridas quirúrgicas no precisan un lavado especial y basta con mantenerlas limpias y secas. No obstante, si te extirpan una lesión de la cara, no te pongas maquillaje en esa zona hasta que te quiten los puntos.

El médico o la enfermera te darán más recomendaciones y te citarán para una consulta de revisión en caso necesario. Los puntos se retiran de 5 a 10 días después, ya sea en una clínica ambulatoria o en la consulta del médico de cabecera o de la enfermera. Los puntos reabsorbibles desaparecen por sí solos en unos 7 a 10 días.

Cuando se extirpa una lesión cutánea, la herida suele cicatrizar con bastante rapidez. Sin embargo, es recomendable que te pongas en contacto con tu médico o con el hospital donde te han tratado la herida en caso de que:

  • Te duele mucho
  • Te ponga roja, se inflame o se hinche.
  • Tenga un olor desagradable.
  • Supure cualquier tipo de líquido.
  • La presencia de alguno de ellos puede ser un signo de infección.

La cicatrización


La cicatriz atravesará tres fases básicas durante el proceso de cicatrización. Durante los tres primeros meses, es probable que la cicatriz esté roja y abultada. Después, se aclarará y estará rosa durante varios meses; por último, alrededor de un año después de la cirugía, la cicatriz completamente curada tendrá un aspecto parecido al del resto de tu piel (aunque algo más clara) y estará plana y blanca.

La decisión de someterse al procedimiento


Por lo general, la extirpación de una lesión de la piel es un procedimiento quirúrgico muy seguro. No obstante, antes de decidir si vas a operarte o no, debes conocer los posibles efectos secundarios y el riesgo de complicaciones, para poder dar tu consentimiento informado para el tratamiento.

  • Efectos secundarios. Todo tratamiento eficaz se asocia a efectos no deseados, pero casi siempre pasajeros. Los efectos secundarios de esta operación consisten en:

    - Entumecimiento causado por la anestesia local.
    - Cierto grado de dolor, hinchazón o hematoma alrededor del lugar de la operación.

    Después de la operación te quedará una cicatriz. Dependiendo de la localización de la lesión y de la cantidad de piel sana que deba extirparse, puede ser perceptible. En la mayoría de los casos, las cicatrices se curan con normalidad.
  • Complicaciones. Las complicaciones son los problemas inesperados que pueden producirse durante la intervención o después de la misma. Afectan a muy pocas personas. Entre las posibles complicaciones de cualquier intervención quirúrgica, las más importantes son una hemorragia excesiva durante la intervención o poco después, la infección y una reacción imprevista a la anestesia.

    Un reducido porcentaje de personas tiene una tendencia hereditaria a que les salgan cicatrices más rojas y abultadas de lo normal. Se denominan queloides y resultan más frecuentes en las personas de raza negra.

    Existen otras complicaciones menos frecuentes de esta operación. Las probabilidades de sufrir un problema dado dependen de la naturaleza de la lesión, del tipo exacto de operación y de otros factores como la salud general de la persona. Por ejemplo, los fumadores y los diabéticos corren un mayor riesgo de que las heridas cicatricen despacio. El médico te explicará cuál es la situación para cada uno de los riesgos.

Artículo publicado el día 25/10/2004

Redactado por sanitas.es bajo la supervisión médica del Dr. Ignacio Orive, Director de Calidad Asistencial de Sanitas.

Actualizado por tuotromedico.com Octubre 2007

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