Mayores edades, mejores comidas
La edad es un título que se logra mientras cumplas años dijo alguien con retranca – retranca es el humor gallego que encierra cierta ironía –. Edad avanzada es sinónimo de veteranía, de solera y de... goteras.
Las goteras de una construcción se previenen o se sanean. Y esa es la regla que hemos de utilizar sin otra interpretación. Decía un antiguo paciente que era como un barco que iba pronto al desguace. Luego corrigió y decidió ir a calafatearse. Vamos, a tapar grietas en el astillero y salir de nuevo a alta mar.
Creo que el asumir y luego poner remedio a los males, es una medida inteligente para nosotros y para ayuda de quien nos tiene que cuidar. Claro que vamos al desguace ¡desde que nacemos! pero existe una gran diferencia entre el resignarse a la artrosis o tratar de mantenerse en forma cada día.
Aunque se solo sea mentalmente. Porque no es oro todo lo que reluce o dicho de otra manera, no sólo lo que se cotiza es de valor.
"La alimentación después de los sesenta y cinco años debe ser rica en proteínas de fácil digestión, en fibras, en minerales y vitaminas, y en aceites omega 3."
Mientras nos quejemos, algo haremos. Y entre deporte suave, estiramientos musculares (muy importante), paseos por el parque de nuestra ciudad, visitas a los museos o caminatas por el campo, después de conferencias, cines o lecturas, de bailes o tertulias, también es bueno saber comer.

La alimentación después de los sesenta y cinco años debe ser rica en proteínas de fácil digestión, en fibras, en minerales y vitaminas, y en aceites omega 3; es decir los productos “estrella” de los mayores serían:
- Abundantes hortalizas diarias en comida y cena, en ensalada, hervidas, a la plancha o rehogadas, incluidas patatas asadas o cocidas.
- Fruta fresca en cada comida.
- Legumbres, al menos dos veces semanales.
- Lácteos –yogur lo mejor – dos unidades diarias.
- Pescados azules, tres o cuatro veces semanales, incluidos conservas en aceite de caballa, atún, melva, sardinas. También salmón ahumado o marinado.
- Arroz o pasta, dos veces semanales.
- Huevos, cuatro o más a la semana. El huevo es un excelente alimento que no tiene la incidencia sobre el colesterol que antes se le daba.
- Alternado en comidas y cenas: pescados blancos, ternera, pollo o pavo.
- Ocasionalmente frituras, carnes rojas, quesos curados y embutidos.
- Aceite de oliva, tres-cuatro cucharadas diarias.
- Pan integral, tres rebanadas diarias o más si se hace deporte.
- Pastelería, mantequilla, cerveza, vino y licores no se consideran base de alimentación, aunque sean permisibles en cantidades moderadas.
Sobre todo, no agobiarse; saber compensar cualquier exceso, beber agua abundante dentro y fuera de las comidas. Mantener el cuerpo y el espíritu ágil y motivado. Que no sólo de pan vive el hombre. La mujer… ya lo sabe.
Artículo firmado por el Dr. Carlos R. Jiménez
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