Lo que debes saber sobre la úlcera péptica o duodenal, más conocida como úlcera de estómago.
Cuando hablamos de ulcera de estómago o de úlcera duodenal, lo hacemos de forma coloquial refiriéndonos a ciertas molestias referidas al área digestiva.
Fundamentalmente vinculadas a ciertos dolores que acontecen después de comer y que se pueden acompañar de nausea y algún vómito, molestias inespecíficas asociadas a la digestión y que tienen cierta estacionalidad.
Técnicamente, lo que comentábamos antes como úlcera de estomago o duodenal la conocemos más genéricamente como úlcera péptica, debido a que aparecen relacionadas siempre con zonas del aparato digestivo en donde existe ácido (péptico).
Popularmente (y también antiguamente) se relaciona las úlceras duodenales con el estrés y la alimentación rica en especias. Sin embargo, y aunque estos factores puedan contribuir a esta afección, la verdad es que lo hacen es de forma muy modesta.
Hoy en día sabemos que la causa en más del 90% de los casos está relacionada con una bacteria la llamada Helicobacter Pylori, siendo los tratamientos crónicos con antiinflamatorios no esteroideos tipo aspirina la otra gran causa de ulcus.
Estos procesos pueden alterar los mecanismos de defensa de la mucosa digestiva haciéndola más susceptible al ataque ácido.
Estos conocimientos han cambiado espectacularmente el diagnóstico y el tratamiento de la úlcera péptica.
La infección por Helicobacter Pylori parece ser que suele adquirirse en la infancia por transmisión de persona a persona. Los animales domésticos no lo portan.
Si no se realiza tratamiento, la infección se mantiene de por vida, aunque solo da síntomas o desarrolla una úlcera en un 10 % de los casos.
Se calcula que más del 50 % de la población española es portadora del germen.
El dolor es el síntoma más frecuente; suele localizarse en el epigastrio (zona central del abdomen, encima del ombligo) y se alivia con el alimento o antiácidos.
Las úlceras gastroduodenales (como también las conocemos) son excoriaciones que aparecen en la mucosa del estomago o con mayor frecuencia en el duodeno. Las úlceras pueden tener diversos tamaños: desde milímetros a varios centímetros.
Las úlceras se diferencian de las erosiones por la profundidad de la penetración; las erosiones son más superficiales y no afectan a la capa muscular de la mucosa.
El dolor es el síntoma más frecuente; suele localizarse en el epigastrio (zona central del abdomen, encima del ombligo) y se alivia con el alimento o antiácidos. El dolor se describe como quemante, urente o como sensación de hambre.
La localización de la úlcera y la edad del paciente hacen que se presenten diferencias en la presentación de la enfermedad
Así, existen enfermos, en su mayoría ancianos, que tienen poca sintomatología.
Es habitual que el dolor siga un curso crónico o recurrente, clásicamente relacionado con cambios estacionales, aunque sólo alrededor de la mitad de los pacientes presentan este patrón característico de los síntomas.
El dolor en las úlceras duodenales suele estar ausente al despertar y se hace notar a media mañana. Es típico su alivio al tomar alimentos y su reaparición a las dos o tres horas.
Muy sugerente de úlcera duodenal es la aparición de dolor nocturno que llega a despertar al paciente. En la úlcera gástrica no suelen aparecer unos patrones tan uniformes como en la anterior.
Una diferencia importante entre las dos úlceras, es que la gástrica puede sufrir una malignización, lo que obliga aun control endoscópico y toma de biopsias. Por el contrario, la duodenal no se maligniza, con lo que su control es más fácil.
El diagnóstico de úlcera péptica es sugerido sobre todo por la historia clínica que realiza el médico y se confirma mediante la radiología con contraste y la endoscopia
La infección por Helicobacter Pylori, puede hacerse mediante la endoscopia, toma de muestras y test de ureasa, o mediante test no invasivos (sin endoscopia).
Hay tres pruebas no invasivas: prueba del aliento, detección de anticuerpos para Helicobacter en sangre o detección en heces. De estos, los más utilizados son la prueba del aliento y la detección de anicuerpos en sangre.

El tratamiento se realiza a los pacientes con síntomas, y que además presenten infección. Se les trata durante una semana con antibióticos y medicamentos antisecretores del ácido gástrico.
La hemorragia es la complicación más frecuente de la enfermedad ulcerosa. Las perforaciones de la pared del estomago o duodeno son otra posible complicación, así como la obstrucción del tracto de salida del estomago.
Las recurrencias han disminuido mucho desde la implantación de los tratamientos de erradicación de H Pylori con antibióticos. De hecho, la causa más frecuente de recurrencia en el fracaso del tratamiento erradicador. El tabaco y los antiinflamatorios son otra posible causa de recurrencias.
Algunos consejos prácticos para aliviar la enfermedad péptica:
- Evite aquellos alimentos que le causen molestias como pueden ser los zumos de frutas ácidas, los picantes o las grasas.
- Evite el alcohol si tiene úlcera, ya que estimula la secreción ácida. Si no tiene úlcera beba con moderación.
- No fume. El tabaco es un factor de riesgo para la aparición de úlceras. Las recurrencias y el retraso en la cicatrización están en relación con el número de cigarrillos consumidos.
- Trate de comer raciones pequeñas a un ritmo más seguido. No deje pasar muchas horas entre comidas.
- Viva lo más relajado que pueda. El estrés retrasa la cicatrización de las úlceras y en ciertos casos, aunque no hay evidencias claras, pueden provocarlas.
- Tome analgésicos o antiinflamatorios solo cuando los precise si son de venta libre. Si son de prescripción, solo cuando y durante el tiempo que su médico se lo indique.
- Cumpla el tratamiento antiácido durante el tiempo que le sea prescrito no suspendiéndolo sin conocimiento de su médico.
- La terapéutica erradicadora del Hpylori utiliza antibióticos que deberá tomar solo bajo prescripción médico y durante el tiempo necesario.
- No se autodiagnostique la úlcera. Será su médico quien prescriba las pruebas diagnósticas oportunas. En muchas ocasiones sus molestias tendrán otra causa.
- Tradicionalmente se recomienda incrementar el consumo de verduras verdes por su riqueza en carotenos, frutas no cítricas y cereales integrales. No existen pruebas científicas que avalen estas recomendaciones, pero su inocuidad la hace plausible.
Artículo publicado el día 29/04/2004
Redactado por el Dr. Ignacio Ferrando,Director de Programas Médicos de Sanitas.
Actualizado por tuotromedico.com. Octubre 2007.